
Abajo: -IV-
En esta cuarta entrega de "Abajo", nos adentramos a la conversación entre una madre e hija. Pequeño fragmento de una serie que reúne historias familiares alrededor del síndrome de Down.
ABAJOCOLUMNAS
Yobany García Medina / México
9/15/20262 min read


¿Qué les dijeron, hija? Su dedo índice atravesó toda la mesa, lo levantó, ¿ya viste? Tomó una servilleta y casi se arranca el dedo para quitarse el polvo. Ahí está el trapo, ma. Lo pellizcó y se lo acercó asqueada a la nariz: huele a puro choquiaque, nunca se te quitará esa maña, ¿verdad? Lo aventó al fregadero, mientras que con la otra mano apretaba la servilleta. Por eso mismo la tomé. ¿Qué, no le alcanza para más? No empieces, mamá. Ya siéntate, nos dijeron que todo estaba bien. ¿Quieres café o un refresco? Jaló la silla, vio los pelos del gato y se arrepintió. Yo no sé para qué tienen a ese gato, con la llegada del bebé ese mugrero se tiene que terminar. Rogelio limpia diario, no seas exagerada. Levantó las cejas: aquí me quedo, ya me cansé de estar sentada. Según la doctora, necesitamos esperar para realizarme otro ultrasonido, para descartar cualquier anomalía. Se me quedó mirando profundo a los ojos. ¿Y por qué quieres llorar? Quise morderme el puchero. Estoy feliz, ma. ¿Yo no te veo así? Me volteé para servirle: ¿refresco o agua? Tú dijiste café, eso quiero. Te conozco como la palma de mi mano, ¿qué pasó? Es de verdad, estoy feliz y me da sentimiento, por fin voy a ser mamá. Ya te habías tardado, ¿cuántos años dices que tienes? Tu hermana ya hasta tiene tres niñas. ¿Quieres azúcar? Sí, ponle poquita. Pásame un platito, están en la vitrina, ma. Caminó hasta ella, miró de reojo el microondas y después la estufa. Está arriba, en la primera puerta a la izquierda. Sabía que me diría algo sobre la marca de los dedos en la la vitrina o por el polvo en el micro o la grasa de la estufa, pero sólo tomó el plato y me lo dio. Yo presiento que pasó algo y no me quieres decir. ¡Que no, mamá! Todo está bien, si pasa algo te lo voy a decir. No me despegaba los ojos de la mirada; de repente, se le cayó la servilleta que traía en las manos, me sentí aliviada. Se agachó por ella. Bueno, por lo menos ya sé que no te quedaste seca. Antes de levantarse, limpió un pedazo de la loseta. Tantos años llevas cuidando niños ajenos… Pujó mientra se terminaba de levantar… y por fin vas a tener uno, mi nieto, un niño. Caminó hasta el bote de basura que estaba a lado del refrigerador. Ni de chiste le vayan a poner Rogelio, ni de chiste. Arrojó la servilleta al bote y garraspeó la garganta, luego, escupió. Ya está listo el café, mamá.
Yobany García Medina (Estado de México, 1988). Escritor, docente e investigador. Licenciado en Lengua y Literatura Hispánicas por la Facultad de Estudios Superiores Acatlán (UNAM). Maestro en Literatura Mexicana en la UNAM. Ha publicado en múltiples revistas y antologías, nacionales e internacionales, tanto creación como investigación.
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